La chica del tatuaje (Parte 2)



La hiciste, campeón. Ahora es lunes. Salúdala con un besito en la mejilla aunque ella quiera que le des un besito goloso en sus labios. Te ha comentado algo sobre una reunión en su casa, no te agrada pero de todas formas vas a ir. ¿Tienes dinero?

Aclaraste tu duda y te ha dicho que no importa que sólo tengas para tu pasaje. Se juntan los invitados y tú te acercas a ella. La coges de la mano para que sepan estos idiotas que con tu chica no se pueden meter. Van a tomar taxi. Ándate junto con ella en un taxi aparte, solos. Siéntate con ella atrás y dile que la deseas en este mismo instante, que tus ganas por sentirla como la primera vez son como la posible erupción de un volcán. Te ha dicho que un taxi no es un lugar apropiado. Mejor, contéstale. Levántale suavemente su blusita roja y toca su cintura, siéntela e introduce tu dedo índice en sus bragas mientras la besas, lentamente, y ella se deja llevar. Ella mete su mano dentro de tu pantalón, ancha tu bóxer, que está a punto de reventar de la enorme erección que tienes, y te masturba despacito y tú te excitas y le dices al oído que se la quieres meter. El taxista mira por el espejo retrovisor tus acciones y se ríe, les avisa que ya van a llegar y los tres sonríen.



Dentro de casa se abren rones, vodkas, tequilas. Sin embargo, tú le dices no a todo y sólo tomas el agua que te compraste al bajar del taxi. La chica del tatuaje te dice que tomes tres shots de tequila por ella. Te niegas al principio sabiendo que aceptarás. Ella te dice que si accedes te va a dar un premio y juega con su boca como si tu miembro estuviese en ella. Después de los tres shots se besan de nuevo y comparten conversaciones con los demás. 

No eres de tomar y por eso estás un poco mareado. Le susurras al oído que quieres estar a solas con ella. En su cuarto le dices que te revienta la cabeza y que quieres un masaje. Con sus manos extraordinarias masajea tu cabeza y sientes una tranquilidad inimaginable. Ahora que estás más calmado reclamas tu premio. Primero bésame, te responde. Rápidamente, ella mete su lengua en tu boca y tú haces lo mismo. Se quita su blusita roja y su sostén negro con puntitos dorados. Te quita el polo y te besa el pecho. Baja a tu ombligo, te quita la correa, te abre el cierre y te baja el pantalón dejándote en bóxer. Se coloca levantando su trasero y, con una lentitud que te excita y te vuelve loco, te quita el bóxer e introduce tu miembro en su boca. Empieza a succionar mirándote a los ojos. Coges su cabeza y empujas. ¿Te gusta? te pregunta. Me encanta, le respondes. Le quitas su jean y su braga. Se coloca encima de ti y se monta. Sus gemidos son tan bulliciosos que tal vez los tipos que están en la sala puedan estar escuchando. No te importa, y acabas tu acto sexual abrazándola y diciéndole que es la mejor en todo, que la quieres.

Se hizo de noche y te despides de ella dándole un besito en la mejilla. Sacas un pucho y lo enciendes. Piensas en lo que estás viviendo con la chica del tatuaje y deseas que esto se vuelva a repetir de forma esporádica.

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