La chica ya no tiene uno, sino
varios tatuajes que decidió hacerse en diversas partes de su cuerpo que la
hacen ver muy sexy. Cada vez que observo, y esto lo hago casi a diario porque
la veo todos los días, excepto en los que falta a clases, siento un hormigueo
en la espalda que baja suavemente, en cámara lenta, como si el tiempo no
pasara y ella se quedara ahí, con los ojos quietos en nada. Porque eso sí, ella
siempre está pensando en algo misterioso, ella es misteriosa y sus pensamientos
también. Mi chica del tatuaje, que no sabe que es mía, no sospecha que yo la
observo desde mi asiento, mientras ambos escuchamos la clase de mierda que nos
parece irrelevante, y observándola me fijo en el tatuaje de su brazo: un gato,
un felino, un michi-michi como ella suele decir. Qué encanto, besaría su brazo
mientras ella me hace cariño en el cabello y no me habla. Me agrada que me mire
y no me hable. Ambos callados fumándonos un fallo o tal vez un troncho. Elevados,
volando en un espacio donde cada uno tiene un mundo diferente lleno de cosas
que a nadie le importa, excepto a nosotros.
En un viaje astral nos
encontramos echados, escuchando The Chain
Gang of 1974, mirando las nubes que tienen forma de animales, genitales,
cagándonos de risa. Tengo hambre me
dice y yo vamos a Metro y nos jalamos
algo porque estoy misio y ella listo,
pero nos vamos corriendo, conchetumare. Nos levantamos y caminamos en
silencio a Metro. Le pregunto si le parece bien que nos jalemos un par de panes
pizza y un jugo de naranja para tomar porque me cago de sed, ella asiente con
la cabeza y nos encaminamos hacia la parte donde venden el pan y nervioso cojo
una bolsa y meto cuatro panes, se los doy a la cajera. Ella le pone el sticker, entonces nos movemos hacia el
lado de las bebidas. Ella coge el jugo de naranja y lo mete en su bolso. Ya a
punto de salir de Metro yo le pido a Diosito que por favor, por favor, por
favor no suene la alarma porque no quiero meterme en problemas, que me perdone porque
me estoy cagando de hambre y que no le diga a nadie que estoy elevadazo.
Salimos y por suerte no suena la alarma. Putamadre, el tipo que está afuera nos
pide que nos detengamos y a mí me llega al pincho y le digo sacamos la vuelta, corre, mierda y empezamos
una correteadera de casi cinco cuadras en las que yo me estoy cagando de risa y
de miedo porque no quiero ir a la comisaría ni que me tomen fotos por haber
robado en un supermercado chileno po weon.
Al final no sé cuánto habremos
corrido pero ya estamos tragando los panes pizza y embriagándonos con jugo de
naranja, sonriéndonos por estar drogados y sintiéndonos cómplices, ya que ambos
hemos robado en diferentes circunstancias pero nunca juntos. Me siento especial
a su lado, más con esa sonrisa coqueta con la que me mira y yo no puedo ocultar
que me cago por ella, pero tengo que quedarme callado y tragarme mis
sentimientos porque ella tiene enamorado y yo no soy competencia para él. Le
digo qué tal y ella putamadre,
huevón, casi me cago de miedo pero contigo hasta robaría un banco y yo me río y observo en sus ojos chinos y
rojos una confianza que no había sentido nunca antes. Ella se queda callada
como siempre y se para, camina sin saber a dónde va y yo la sigo sin
preguntarle nada porque me gusta ese silencio entre nosotros. Luego de un rato
me dice que ya se tiene que ir y nos despedimos con un besito chup y calabaza, calabaza.
Llego a casa y pienso que debería
tener cojones para decirle toda la mierda que tengo en la cabeza y así, de una
vez por todas, acabar con esta angustia y ganas de comérmela a besos y con algo
más. Pero no puedo porque cada vez que la veo sé que ella me ve como un causita,
un amiguillo más de los que ya tiene. Ama a su enamorado y daría todo por él y a
mí me daría una patada si es que decido hacer algo. No importa, me puedo quedar
con todo eso guardado mientras ella siga a mi lado, robando cualquier cosa para
comer y no desnutrirnos. Juntos fumando un tronchazo y sentirme volando mientras
observo las nubes que cada vez tienen forma de un par de tetas y me generan una
erección que no puedo ocultar, dándome besito chup en la mejilla y decirle nos vemos mañana, cuídate.



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