Dormir juntos

Hoy hace frío y no tengo nada qué hacer. Estoy con mi canon t3 hueveando como siempre y se me ocurre que debería tomarle fotos a los bustos de las mujeres imaginándolas en topless. No sé, me encantan los senos.

En este paso ya no se encuentra el busto perfecto: todos pequeños, todos muy grandes. La medida perfecta que he imaginado no ha pasado en forma fémina por mi lado. Debe ser el parque tan frío de este otoño que tira para invierno.

Y mientras me aburro en la calle cagándome de frío te pienso y pienso que qué dirías de mí hobby con las tetas que se me hacen tan ricas. Y pienso que no te incomoda porque sé que a ti, tanto como a mí, te gusta el morbo y la sexualidad. Nos llega al pincho.

Y me llega al pincho y te llamo y te digo que quiero verte y que me gustaría quedarme en tu casa si no es mucho problema. Me dices que ya, que mejor, que hoy dormiremos calientitos abrazados entre sábanas y que probablemente, aunque yo sé que sí, tendremos mucho sexo hasta quedarnos dormidos sucios de amor. Cuelgo y se me antoja un café y un cigarro. Creo que más se me antoja el cigarro que el café. No importa, compraré los dos.

En el camino me encuentro con una ardilla caminando por el cableado de los postes y recuerdo que me dijiste que querías que fotografiara una ardilla para ti porque te encantan. Sigo a la jodida ardilla que corre como negro mientras saco la cámara de mi mochila apurado para no perder la oportunidad de darte algo que me pediste. La ardilla se queda quieta y con cierta habilidad e incomodidad logro tomar la foto que me queda linda, te va a encantar.

Tomo el transporte público y me dirijo a tu casa. No recuerdo más, me quedé dormido del cansancio y para suerte mía me he levantado cuadras antes de tu casa así que no tendré problemas al bajarme. Camino hacia tu casa fumando y escuchando Prehistóricos: Con tu cuerpo el huracán es mi canción favorita y la tuya también. Nos vemos, me besas y me abrazas como si no me hubieses visto en años. Te digo que cómo te va, que qué has hecho hoy y que nos vayamos a dormir porque ya casi es medianoche y seguro estás cansada.

Mientras te duermes o finges quedarte dormida yo meto mi mano por tu polito de tela suave, levanto tu brassier y juego con mis dedos en tus pezones. Siento que respiras agitada  y te quito el polo y con cuidado desabrocho tu brassier. Esta vez fue con una sola mano. La práctica hace al maestro. Te pegas a mí y me besas. Con una mano te diriges hacia mi parte calientita entre mis piernas y sientes como estoy reventando como juegos artificiales. Te quito todo lo demás y empiezo a darte amor a velocidades inimaginables y cuando estás llegando al elixir, me arañas la espalda logrando que ambos terminemos al mismo tiempo. Te digo que te amo y te doy un besito húmedo en la frente. Te quedas dormida y yo me quedo pensando que Saturno es un planeta y qué hago yo ahí. 

0 comentarios:

Publicar un comentario