La hiciste, campeón.
Ahora es lunes. Salúdala con un besito en la mejilla aunque ella quiera que le
des un besito goloso en sus labios. Te ha comentado algo sobre una reunión en
su casa, no te agrada pero de todas formas vas a ir. ¿Tienes dinero?
Aclaraste tu duda y te ha
dicho que no importa que sólo tengas para tu pasaje. Se juntan los invitados y
tú te acercas a ella. La coges de la mano para que sepan estos idiotas que con
tu chica no se pueden meter. Van a tomar taxi. Ándate junto con ella en un taxi
aparte, solos. Siéntate con ella atrás y dile que la deseas en este mismo
instante, que tus ganas por sentirla como la primera vez son como la posible
erupción de un volcán. Te ha dicho que un taxi no es un lugar apropiado. Mejor,
contéstale. Levántale suavemente su blusita roja y toca su cintura, siéntela e
introduce tu dedo índice en sus bragas mientras la besas, lentamente, y ella se
deja llevar. Ella mete su mano dentro de tu pantalón, ancha tu bóxer, que está
a punto de reventar de la enorme erección que tienes, y te masturba despacito y
tú te excitas y le dices al oído que se la quieres meter. El taxista mira por
el espejo retrovisor tus acciones y se ríe, les avisa que ya van a llegar y los
tres sonríen.


