Levántate, lávate la
cara, cepíllate los dientes, cámbiate de ropa, anda a estudiar, siéntate atrás
de la chica que te gusta, quédate mirando el tatuaje de su espalda, intenta
tocarlo, tócalo y pídele disculpas, dile que tenías curiosidad. En el tiempo libre
anda a la tienda, cómprate un paquete de marlboro, fúmalos todos y regresa a tu
aula apestando a tabaco, siéntate de nuevo atrás de la chica que te gusta, no le toques el tatuaje, grábate su nombre y
apellido para agregarla a tu red social, socializa con ella. En la salida,
acompáñala. Pregúntale hacia dónde se va, dile que también vas por ahí (así no
sea tu ruta). Pregúntale toda clase de interrogante, roza sus dedos de
casualidad. Siente la suavidad de su
piel prodigiosa, deja que tome el bus y despídete sin darle un beso en la
mejilla.
No le hables al día
siguiente en clase, siéntate lo más lejos posible. Que no note tu interés por besarla. Mejor no
hables con nadie, escríbele notitas y guárdalas, las vas a necesitar luego. Obsérvala sospechosamente desde tu lugar, mira
fijamente sus movimientos, trata que el tiempo se detenga cuando se arregla
el cabello. Detente, sabes lo que acabas de ver y te da un salto en el corazón,
sus senos formados y sus pezones erectos. Nadie te ha visto, tranquilo. Ya, stop. Es salida.
Espera a que ella esté por la puerta para que tú salgas. Choca con ella.
Pídele disculpas. Dile que lo sientes, que no has dormido en toda la madrugada
y quieres irte a descansar. Te dice que te va a acompañar al paradero, dile que
no hay necesidad, que sólo te irá bien. Ha insistido, anda con ella. Camina lento, muy lento. Que el tiempo que
estés con ella dure mucho más de lo que parezca. Te dice chau, dile que aún no
te quieres ir. Que es temprano, que hoy es viernes, y los viernes no se pueden
desperdiciar así nada más y menos estando al lado de una mujer como ella, (Sí,
dile mujer. Ya no eres un niño y has crecido, estás en la universidad y si aquí
la cagas, la cagas de por vida, varón) Te dice que está bien, que se va a
quedar. No sonrías. Dile que se te antoja ir al parque que está cerca a la
universidad. También dile que se te antoja fumar, no le digas que se te antoja
fumar marihuana.
Ahora que están en el
parque y con dos cajetillas de marlboro, enséñale las notitas una por una.
Sácalas con cuidado, como si no supieras lo que son. Te ha preguntado qué es
eso, responde que no sabes. Abre con cuidado las notitas y dáselas. Nota su
cambio de rostro, también nota como se ruboriza. Se ha puesto roja y te ha
sonreído. No te quedes callado, dile que te atrae, que te gusta, que en el poquito
tiempo que se conocen te ha movido el piso como nadie te lo ha movido, que la
forma cómo arregla su cabello te acelera los latidos del corazón, que sus
labios golosos antojan a tus labios delgados, que su nariz respingada merece
unos besos esquimales como los que tú sabes dar, que quieres tomarla de la mano
y correr a dónde los lleve el viento, que no hay manera que puedas ser feliz
sin ella, se cursi.



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